1 INTRODUCCIÓN.
La leche contiene muchos
nutrientes como grasas (colesterol, triglicéridos), proteínas, vitaminas y
minerales como calcio. La leche contiene también azúcares. La lactosa es el azúcar más
importante presente en la leche de todos los mamíferos, también por
supuesto en la leche humana, de vaca y cabra, que son las leches más consumidas
por el ser humano. Este azúcar, lactosa, está compuesto de dos glúcidos unidos
entre ellos (disacárido) denominados glucosa y galactosa. Para que la lactosa
pueda ser digerida y absorbida en el intestino, se requiere de una enzima
denominada lactasa. La lactasa rompe la unión del disacárido lactosa en sus dos
azúcares, glucosa y galactosa, permitiendo que sean absorbidas por el intestino
delgado.
La intolerancia a la lactosa o mala
absorción de lactosa, es la incapacidad para digerir cantidades
significativas de esta azúcar de la leche. Esta mala absorción es debida a la
falta de expresión de la enzima lactasa presente normalmente en
las células del intestino delgado. Al no existir suficiente lactasa gran parte
de la lactosa no es digerida, y por lo tanto pasa sin ser absorbida al
intestino grueso o colon. La lactosa en el colon es digerida o fermentada por
las bacterias saprófitas o comensales presentes normalmente ahí, cambiando la
acides de ese medio, generando gases como metano e hidrógeno, pudiendo producir
molestias físicas o intolerancia clínica.
En el caso de los niños
menores de cinco años, ésta patología recubre mayor significación, en el
entendido que la leche, se convierte en el principal alimento, por no decir en
el único, durante los primeros meses de vida. Es en éste entendido que los
hospitales materno infantiles, deben contar con manuales e información
actualizada que permita a los profesionales, encargados de éstos menores, poder
satisfacer sus necesidades nutricionales
de una forma adecuada, salvaguardando una buena nutrición para los
menores.
En el Hospital Materno
Infantil “Dr. Jesús Vargas Aquím” de la ciudad de la Santísima Trinidad, hasta
la fecha no se cuenta con un documento que indique de forma precisa como debe
realizarse la preparación de las fórmulas de “inicio” (F-75) y la de “continuación”
(F-100) para el tratamiento de los niños desnutridos graves con intolerancia a
la lactosa. Esta es la causa principal, que ha motivado la realización del
presente trabajo de investigación, mismo que pretende convertirse en un aporte
de invaluable significación para los niños que presentan esta patología.
Seguramente, este
aporte será el primero de muchos otros que no “solamente” complementaran los
resultados obtenidos, si no que, motivará la realización de futuras
investigaciones respecto a esta problemática, para el bien no solamente de la
institución, si no ante todo de la calidad nutricional y de vida de los niños
internos en nuestro hospital.
Hospital Materno Infantil
Trinidad - Beni - Bolivia
2011

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